Trino Mora, es él mismo…

diciembre 16, 2012 at 3:51 pm (Mierditaciones)

Trino Mora. Sólo su nombre pareciera ser motivo de risa, para muchos. Trino Mora, a quien algunos han querido convertir en  bufón de la televisión venezolana,  en objeto de burlas, en ídolo venido a menos, en héroe olvidado, irrespetado. ¿Conocemos a Trino Mora? ¿Bajo qué luz medimos su talento, su propuesta, su persona? ¿Qué nos dice eso sobre nosotros como público, como sociedad? ¿Qué nos dice sobre nuestros mecanismos para hacer cultura?

Quienes creen que el rock nacional comenzó con “Sentimiento muerto” (banda maravillosa) olvidan que antes, mucho antes, Los Supersónicos, Los Impala, Los Darts, Los Kings, Los Clanners y Trino Mora –sólo por mencionar los que ahora llegan a la memoria- marcaban, en la década de los sesenta, la ruptura con la tradición musical venezolana desde los espacios televisivos de “El Club del Clan”, “El Show de Renny Ottolina” o las “Experiencias psicotomiméticas”, de Cappy Donzella. Marcaban el comienzo de una Venezuela que abría sus puertas culturales al mundo y apostaba por una modernización de sus espacios, metafórica y literalmente.

Fue precisamente “El club del clan” quien, por primera vez, en 1965, diera voz y voto a Trino Mora, caraqueño, nacido en El Paraíso –urbanización clave para otro nacimiento: el del rock and roll venezolano  y donde este artista sigue viviendo- y considerado, en su época, una pésima influencia para los jóvenes que se iniciaban en esta rara y escandalosa música extranjera,  que incitaba al desparpajo y rompía, para siempre, con nuestras “costumbres de visitas de balcón”. Mala influencia no sólo por su actitud rebelde y rockanrollera, sino porque una de sus canciones, “Libera tu mente”, invitaba a las mujeres a desembarazarse de sumisiones y roles que no le permitían disfrutar, a plenitud, de su sexualidad, de su humanidad; las invitaba a independizarse. Trino, uno de los primeros feministas de Venezuela.

Así también, otro de sus temas emblemáticos, “Sé tú mismo”, proponía una revuelta contra un sistema que cosificaba a los seres humanos, que los estandarizaba, que los automatizaba. Ya no en inglés, acostumbrados como estábamos a que la música de protesta llegara siempre de países anglosajones, sino en español. Ya no versionando en nuestra lengua, como hicieran –y muy bien- tantas bandas de la época, temas de Los Beatles, sino a través de composiciones propias; de una voz propia que venía a sumarse a la voz, al aire de cambio de una década que, a todas luces, significó una reestructuración de los valores bajo los que, hasta entonces, actuaba la sociedad occidental y, por supuesto, la nuestra, que no escapaba –todo lo contrario- a esos parámetros, a esos valores. Nuestra sociedad que, aún y cuando mucha agua ha corrido, sigue moviéndose bajo las normas del catolicismo y el colonialismo. Trino Mora, hacedor de ruptura, con su voz engolada y peculiar; esa suerte de Elvis tropical y caraqueño.

Conocido, entre otras muchas cosas, por el fracaso de sus cirugías estéticas, Trino Mora ha terminado convirtiéndose, para buena parte del público venezolano, en sinónimo de “lo pavoso”, aún y cuando la mayoría de nosotros no sepamos qué canta, ni cómo canta. Se le critica “haberse quedado pegado en el aparato”, seguirse vistiendo como si viviera en los sesenta o en los setenta. Se le critica su “fealdad” (porque aquí todos somos preciosos), su voz a lo Elvis, su constante necesidad de hacer crítica social. Se le acusa de cursi. La televisión nos dijo “es pavoso” y con eso nos quedamos. Algunos lo llevan, de payaso, a sus programas y él se presta y todos nos reímos. Se presta, en ocasiones, porque le divierte. En otras porque, de alguna manera, debe sobrevivir, supongo. No sólo económicamente sino –y sobre todas las cosas- como figura artística en una sociedad que no ha hecho sino rechazarle porque no se acopla a lo que creemos debe ser una figura pública. Sin embargo, muchos de quienes le critican ¿habrán escuchado cantar a Trino Mora? ¿Cuántas de las críticas que se le hacen tienen que ver con la calidad de su música y, cuando se hacen, cuáles son los hilos bajo los cuáles se le juzga? ¿Por qué la crítica hacia los productos artísticos, además y en Venezuela, tiene que ver siempre con juzgar, con avalar qué es bueno y qué es malo y no con otra forma de crítica, una que se concentre en decir la obra, en re-crearla? Meterse en esos vericuetos es meterse en laberinto. Saben los cielos cuántos Minotauros hay allí adentro.

Tuve la oportunidad de escuchar  cantar a Trino Mora, a mediados de este año, en el Teatro del Centro Comercial Los Naranjos, junto a unas seis personas –señoras y señores rockanrolleros “trasnochados”- en el público, cosa que convierte al evento en un evidente fracaso. Y lo vi y lo escuché. No escribo esto, que me  da vueltas desde entonces, porque conozca a Trino. Lo conozco, sí, he compartido con él, es mi amigo. Escribo esto, que me da vueltas desde entonces, porque lo escuché cantar, a ese que ya conocía y que era mi amigo y que, sin embargo, fue capaz de sorprenderme; de poner en jaque todo lo que, hasta entonces, pudiera saber de él. Escribo porque me clavó en la silla del teatro –atónita, asombrada- la potencia y belleza de su voz interpretando “My way”, de Frank Sinatra; porque lo vi entregarse a la canción como pocos suelen y pueden hacerlo, porque vi sus lágrimas durante un tema que, probablemente, ha interpretado infinitas veces. También una canción que he escuchado hasta la saciedad y que, de hecho, nunca me ha gustado mucho. Sin embargo, estuve allí, atenta, oyendo la manera en cómo Trino la hacía nueva. Escribo porque me conmovió y, más que conmoverme, me hizo pensar en eso que pregunto al principio: en cómo somos como público, como sociedad.

A nosotros (y digo nosotros por  simple eufemismo, todos sabemos a qué sector del público me refiero) no nos vale que Trino llore mientras canta “My way”. No nos vale la potencia de su voz, que no ha perdido la fuerza con el paso de los años. Nosotros aplaudimos a los viejos rockanrolleros que van a ver al increíble Roger Waters y decimos “que cool” y celebramos la gracia. Pero los viejos que van a ver  al increíble Trino y  ese increíble Trino, son unos viejos “trasnochados”. A nosotros nos vale que Trino nos parezca feo, un señor de dientes raros y brazos musculosos que acompañan su barriga sobresaliente (porque parece que lo bello o lo feo son la cumbre de nuestras aspiraciones y no importa que Rosita sea una delincuente, está buena). Nos vale lo que pareciera ser una postura política, pues le cantó a Pastor Maldonado y salió en un evento oficialista, aun y cuando tantas veces haya dicho que hace música y no política. Entonces no escuchen más a Lennon o a los Beastie Boys o Rage Against the Machine que, si tanto se quejan, seguro son gente de izquierda. Eso es lo que cuenta. No su talento, no su trayectoria, sus muchos discos, desconocidos para la mayoría del público. No cuenta que sea pionero del rockanroll venezolano, cosa que, más allá de gustos, debería contar a la hora de ofrecerle nuestros respetos a un artista; no cuenta que –nos guste su música o no- Trino Mora es un excelente cantante. Lo confirma el estremecimiento que sentí en el teatro. Quienes me conocen saben que no me estremezco fácilmente; que soy parte de un público difícil, exigente y criticón. Nos importa su apariencia y Trino Mora es “un viejo pavoso”.

Nos vale que así somos, con todo. Somos así con los viejos edificios de Caracas, que relatan la historia de la ciudad y que, sin embargo tumbamos para construir centros comerciales porque, a buena parte de los venezolanos, lo que les importa, sobre todas las cosas, es estar a la moda; es no salir “feos pa´la foto”. Y esos edificios son feos y viejos y por favor hay que llenar la ciudad de modernidad, de cristalistos. Ser “in” y no “out”. Nosotros no criticamos la pinta de Steven Tyler, criticamos la pinta de Trino Mora porque es nuestro y lo nuestro es eternamente criticable.

No nos importa que esos viejos músicos, que alguna vez se idolatraron, deban hacer cualquier cosa para sobrevivir.  Somos incapaces de darles el puesto que, sólo por sus canas y su esfuerzo, se merecen. Criticamos la música de Trino Mora porque ha sido incapaz de venderse a las tendencias de moda y sigue haciendo la música que sabe hacer, la suya, la que le gusta, la que le sale. No nos importa la calidad de esa música dentro de su género que, como digo, puede gustarnos o no. Se nos olvida que el arte va más allá de una mera cuestión de gustos. No nos importa si esa música, dentro de su género y su estilo, dice algo, propone algo. Nos importa que Trino no se haya adaptado a la vertiginosidad de estos tiempos. Tal vez si estuviese cantando tontas baladitas de amor, si se hubiese olvidado de su voz peculiar y cantara con todas esas florituras con las que ahora se canta y que nos hacen creer que cualquiera es buen cantante, lo querrían un poco más. Pero muchos no lo quieren, lo irrespetan, causa sólo gracia el hombre que, a sus más de sesenta años, sigue intentando hacer aquello que ama, aquello en lo que cree.

Ahora cualquiera es un buen cantante. No importa si suena exactamente igual al resto, canta como se canta ahora.  Eso que, desde siempre, los artistas se han matado por encontrar –la propia voz, una que sea inmediatamente reconocible- ha perdido valor no en el mundo del arte, sino en el mundo del espectáculo. Y allí esté, tal vez, la clave de todo esto: ese confundir el arte con el espectáculo, ese hacer de todo un Miss Venezuela y ya, hasta en el Miss Venezuela, todas las candidatas se parecen.  Lo mismo con los edificios, una ciudad cada vez más homogénea y gris; una ciudad sin contrastes, sin historia. ¿Y qué va a hacer Trino Mora, un tipo sin brillitos ni oropeles, sin revestimientos de espejos?  ¿Dónde juega, en todo esto? Y que nadie venga con que se hizo la famosa cirugía, que salió mal, hasta Meryl Streep se la hizo. Todos sabemos lo que pasa en este mundo y su cada vez más absurdo culto a la juventud y la belleza. Sin embargo, nos llenamos la boca colgando letreritos en Facebook sobre la importancia de ser fieles a la propia esencia.

El público venezolano puede ser terrible. El pavoso no es Trino, los pavosos somos nosotros. Trino sigue cantando, sigue creyendo en lo que canta. Sigue siendo el tipo que, hace casi cuarenta años le pedía a la gente que se aceptase, que no tuviese miedo de ser quien es.  No sé si lo mucho que lo hemos maltratado ni siquiera le importe, un día de estos voy a preguntárselo. Probablemente me diga que no, es un tipo que ha vivido como le ha dado la gana y se le nota en la mirada que, a presar de los contratiempos, no ha perdido la nobleza. Pero, aunque a él no le importe, es triste que a nosotros tampoco. Es triste que no le demos el sitial de honor a los viejos (disculpa, Trino, por llamarte viejo) que, desde hace mucho, intentan –como pueden, como saben- hacer cultura, hacer conciencia, no sólo en la música sino en todas las ramas de las artes. Porque el arte es también, para nosotros, una moda; una cosa que se desecha en aras de un “último grito” aún y cuando la moda juegue, de la manera más cruel, con la que se supone es la pregunta ontológica fundamental de nuestra especie, la pregunta por quiénes somos. El teatro, las plásticas, las visuales, la danza, el cine, en este nuestro país, están llenos de Trinos Mora.

Sin embargo, Trino sigue siendo el tipo que llora con “My Way”, un “May way” atronador sobre la sala vacía y triste de un teatro; un “My way” que lleva a esta nadie a escribir páginas quejonas sobre el poco sentido de identidad y la poca conciencia histórica y cultural de buena parte de la población del país donde vive. Trino no es sino vehículo, una excusa para ello. Al fin y al cabo, sigue siendo el que siempre ha sido, se mantiene fiel, es él mismo.

Trino

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11 comentarios

  1. Fernando Domìnguez said,

    Kelly, muy bueno el reportaje, no dejaste ningùn espacio vacìo, te felidcito de todo corazòn (eres excelente) y yeah yeah

    • amagoya said,

      Gracias, Fernando, por todas esas cosas lindas que dices…

  2. Eddiojp said,

    Trino… a pesar de lo que las malas lenguas o la mala memoria quiera creer… a pesar de lo pavoso, lo pendenciero. o lo que sea… es una figura historia de nuestra musica. eso no se lo podrán arrebatar… el ha hecho parte de la historia de nuestro pais y si musica le pertenece a varias generaciones… los libros hablarán de Trino Mora como uno de los precursores dek genero en nuestro pais…Duelale a quien le duela, Trino ya es inmortal, por que mas allá de su presencia fisica.. su legado está allí… nos pertenece a todos, así como es nuestra el Alma llanera… igualmente allí estan “se tu mismo”, “libera tu mente”, “mi tristeza” y no recuerdos cuantas mas… Trino es sobre todo un sobreviviente, ya que junto a los 007, Henry Stephen, Carlos Morean y un puñado de artistas mas… aun giran y eventualmente escucha en la ciudad sus voces, vibrando y cantando la musica que estremeció a varias generaciones…

    • amagoya said,

      Totalmente de acuerdo. Es una lástima que las nuevas generaciones no aprendan a darle valor a lo que lo merece. ¡Y muchas gracias por comentar!

  3. Rosalba said,

    Mejor no podría expresarse, y ésto no solo puede aplicarse a Trino sino a todos los artistas en general, el venezolano paga millones para ver a un artista extranjero y no paga Bs. 150 para ver a un artista nacional. Por éso lo estamos pagando bien caro porque lo que en ésta vida se hace en ésta vida se paga.

    • Joaquin Villamizar Baptista said,

      Trino Mora es el paradigma de un excelente cantante. El hecho de no adaptarse al modismo actual no da pàbulo para no pensar que estamos frente a un astro musical…..un genio musical de bolsillo. Trino, hermano,siempre te escucharemos.

  4. emperatriz farias said,

    como me hace sentir bien, Dios, como queria leer o escuchar unas palabras tan verdaderas, claras emotivas y sinceras, referente a nuestro icono de esa juventud de los 6o 70 y parte de los 80, pra mi eres una gloria de nuestra musica Trino¡¡¡¡¡¡¡¡

  5. Gino said,

    No hay palabras para describir en justa proporción lo que me ha gustado este artículo. Deberían hacerle un reconocimiento en vida a Trino Mora, un homenaje en la televisión venezolana a tan importante icono de la cultura nacional.

  6. ivel martinez said,

    Realmente sin desperdicio!! . Cuando Libera tu mente” yo tenía 15 y la voz grave de Trino con su autenticidad fué la que me sacó un poco de mi duelo por Cherry. Para mí Trino es una voz inconfundible, tremendo compositor, baladista espectacular. Tengo muchos de sus disos. Siempre lo he admirado. Que Dios lo bendiga grandemente y a tí tambien. Gracias por tu aporte para que los venezolanos respetemos la trayectoria y el esfuerzo y dejemos la superficialidad y la sifrineria.

  7. gabi barreto said,

    m parece tremenda la sintesis presentada d nuestro genuino representante del rock n español. muchas gracias

  8. Miguel Gonzaqlez said,

    Buenísimo, nadie sabe lo que tiene,

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